Contador Público | Cuanta más privacidad se le dé al cliente en el punto de venta, más probabilidad habrá de que compre
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Posted by mcusmai in Contador Público, Sociedad

Cuanta más privacidad se le dé al cliente en el punto de venta, más probabilidad habrá de que compre

La relación entre los usuarios compradores y los empleados del sector minorista puede desembocar en un impacto directo en la decisión de un cliente para hacer una determinada compra.

¿Cómo? Seguramente alguna vez paseando por la calle, un posible comprador se haya parado a mirar un escaparate cuando, mirando un poco más allá, se ha encontrado al vendedor mirándolo directamente, estableciendo contacto visual y llegando a leer en su mirada un ruego para que dé el paso y entre al establecimiento.

Los gerentes o empleados de la tienda podrían suponer que, cuanta mayor interacción, más se favorecen las posibles ventas, saludando enérgicamente y ofreciendo la ayuda inmediata.

Sin embargo, distintos estudios han demostrado que cuando los empleados interactúan con los clientes en el momento equivocado, las ventas pueden caer. El resultado preliminar que puede atisbarse es que, si se respeta la privacidad del posible cliente, todo irá mejor.

Los clientes prefieren deambular en solitario por la tienda, siendo ellos quien poseen el control sobre su privacidad directa. Quieren ser ellos quienes busquen la ayuda antes de encontrar el famoso carácter persecutorio de algunos empleados.

Un estudio de campo reveló que productos considerados “embarazosos” de comprar como artículos sexuales, de higiene íntima o similar, que vienen empaquetados de manera menos visible se compraron el doble de aquellos con un envase extravagante, llamativo o simplemente transparente.

Así que, ¿cómo se puede crear un entorno que facilite las compras? Se debe mantener un punto medio, ni acosar al cliente desde el momento que cruza la puerta ni pasar de él ni si quiera saludándolo. Dejar a los clientes en completo aislamiento no es la solución, sino encontrar un ten con ten.

El uso de cestas disponibles a lo largo del establecimiento otorga al cliente un nivel de “privacidad” adecuado para fomentar la compra. Los artículos considerados como embarazosos, – citados más arriba -, conviene no ponerlos en las típicas vitrinas a las que hay que llamar a un empleado – normalmente situadas cerca de la caja – para acceder a ellos, sino en un pasillo específico, pues esto aumenta el anonimato y la posibilidad de adquisición.

Otro método útil son las cajas en las que el usuario pasa los artículos él mismo. Los supermercados que ofrecen esta opción deben garantizar el correcto funcionamiento y un volumen bajo en el caso de que al pasar el artículo la máquina diga el nombre de éste.

 

Fuente: MarketingDirecto

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